Es el más apreciado por su textura tierna y sabor suave.
Es ideal para frituras.
La pota tiene un sabor más fuerte, carne más dura y perfecta para guisos, donde el tiempo de cocción suaviza su textura.
La sepia tiene un sabor más intenso. Ideal para plancha, parrilla o arroces negros gracias a su tinta.
Aunque calamar, pota y sepia pertenezcan a la misma familia de cefalópodos, sus diferencias marcan la calidad del plato final.
La próxima vez que elijas un cefalópodo, sabrás distinguirlos y elegir el que mejor se adapte a tu receta, valorando la textura y el sabor que cada uno puede aportar a tus platos.