El calamar es uno de los tesoros más versátiles que nos regala el mar. Aunque estamos acostumbrados a disfrutarlo en sencillas frituras o a la plancha, este cefalópodo tiene el potencial de convertirse en el protagonista de un plato de alta cocina.
Nos alejamos de lo convencional para adentrarnos en una propuesta donde la textura delicada del mar se abraza con el aroma terroso de la montaña.
¡Prepárate para descubrir una receta que no solo conquista el paladar, sino que entra por los ojos con la elegancia de los mejores restaurantes!
1. Los Ingredientes (Para 4 personas)
2. Paso a Paso
1. El Relleno
Limpiamos bien los calamares, reservando los tubos enteros y picando finamente las aletas y los tentáculos.
En una sartén con un hilo de aceite de oliva, doramos la chalota y el ajo.
Añadimos los tentáculos picados, las setas troceadas y, por último, las gambas.
Salpimentamos y salteamos todo durante 3 o 4 minutos.
Dejamos enfriar ligeramente.
Con la ayuda de una cuchara pequeña o una manga pastelera, rellenamos los tubos de los calamares con lo que acabamos de preparar. No los llenes hasta el tope; deja un par de centímetros y ciérralos con un palillo para que no se salga el contenido.
En una sartén muy caliente con unas gotas de aceite, séllalos apenas 1 minuto por cada lado para que cojan color y reserva.
2. La Salsa de Albariño
En la misma sartén donde hemos sellado los calamares (para aprovechar todos los jugos), vertemos el vino Albariño a fuego fuerte para desglasar.
Dejamos que el alcohol se evapore durante 2 minutos y bajamos el fuego.
Añadimos la nata y dejamos reducir hasta obtener una textura cremosa y sedosa.
Rectificamos de sal.
3. Montaje del Plato
En el fondo de un plato llano, dibuja una lágrima generosa con la salsa de Albariño.
Corta los calamares en rodajas gruesas en diagonal para que se vea el sofisticado relleno y colócalos sobre la salsa.